Sumario. Importancia del marxismo.
Vida y obras de Karl Marx. El liberalismo y los abusos del capitalismo. El
socialismo revolucionario. Precedentes filosóficos del marxismo: positivismo,
evolucionismo, hegelianismo, izquierda hegeliana. El marxismo: materialismo
dialéctico e histórico.
Con el nombre de marxismo, entendemos el sistema de pensamiento ideado por
Karl Marx, con la ayuda de Federico Engels, que ha influido mucho en el
pensamiento y en la sociedad desde mediados del siglo XIX. Más tarde este
sistema fue continuado por Lenín (marxismo-leninismo), así como por Stalin,
Mao-Tse-Tung, etc. Además de los partidos comunistas, hay también numerosos
pensadores socialistas democráticos, que aceptan en parte los principios del
marxismo.
Las diversas alienaciones
de la sociedad capitalista (religión, filosofía, propiedad privada, etc.) serán
presentadas como engaños, encubridores de la explotación. El remedio que se ofrece
es una visión científica, pero llena
de entusiasmo, de la persuasión de haber llegado al momento culminante de la
historia: se confía en una evolución incesante, en el poder de la razón humana
científica y técnica, en un nuevo humanismo del trabajo productivo. Se piensa
tener la secreta clave para resolver los problemas de la humanidad y darles
definitiva solución. La ideología marxista ha trabajado intensamente para
lograr el paraíso comunista, la
sociedad sin clases. Sus armas han sido diversas, según las diversas sociedades,
para desarrollar la táctica de la
revolución. Como etapa necesaria se ofreció la dictadura del proletariado,
a la cual habría de llegarse utilizando todos los medios posibles, exasperando
hasta la ruptura los conflictos sociales, influyendo a través de la educación,
etc. Cuando ha sido necesario el comunismo marxista se ha presentado como partido democrático, buscando la vía democrática al poder (vía
democrática para que el poder deje de ser democrático). Se ha actuado dentro o
fuera de la ley, según conviniera. El marxismo revolucionario se proclama
salvador y lo promete todo; porque si triunfa nadie podrá reclamarlo. Cuando
triunfe la táctica comienza la estrategia:
la exportación de la revolución a otros países.
El influjo del marxismo se ha dado no solamente en las ideas, sino en
la vida práctica. Pues a lo largo de la mayor parte del siglo XX, y con
supervivencias en los comienzos del siglo XXI, muchos millones de personas han sufrido en
diversos países la privación de los derechos humanos más elementales bajo regímenes
comunistas, y otros han tenido que padecer las consecuencias de la violencia
revolucionaria y del materialismo marxista. El marxismo no es, simplemente, un
sistema económico entre otros, sino una filosofía, una ideología, una
“cosmovisión” (concepción completa del mundo, del hombre y de la vida).
Karl Marx nació el 5-V-1818 en Tréveris (Renania, Alemania). Sus padres
pertenecían a la clase media y eran de raza judía. Abrazaron el protestantismo,
parece que por conveniencia. Marl Marx estudió en el gimnasio de Tréveris, en
la Universidad de Bonn (Leyes) y en la Universidad de Berlín, donde todavía
conservaba mucho prestigio e influjo el filósofo Hegel. En 1838 hizo su tesis
doctoral sobre el materialismo de Epicuro. En 1841 la presentó en la
Universidad de Jena. En esta tesis aparece ya su concepción materialista de la
vida, y su rechazo de la religión (al inicio de su obra puso las palabras del
“Prometeo” de Esquilo: “En una palabra, odio a todos los dioses”). Por esas
fechas se entusiasma con la filosofía materialista de Feuerbach. En 1842 se
dedica al periodismo en Colonia, pero al poco tiempo tiene que dejarlo y
abandonar Alemania. Trata de continuar su periódico en Paris, pero tiene
también que dejarlo, por dificultades financieras. De 1843 a 1846 se dedica en
Paris a los estudios de Historia, Economía y Política. Conoció a los
anarquistas Bakunin y Proudhon. Tuvo gran amistad y trabajó con Federico Engels
en la publicación de sus libros y en la promoción de proyectos revolucionarios.
En 1848 publica el Manifiesto del partido
comunista. En 1859 la Crítica de la
economía política. En 1867 El Capital.
Fue expulsado de París y en Inglaterra funda en 1864 la Primera Internacional
(Asociación Internacional de Trabajadores). El 14 de marzo de 1883 muere en
Londres, en la miseria, sin haber logrado terminar su máxima obra: El Capital.
En aquella época imperaba, en Renania y en toda Europa, el liberalismo
político: proclamación de la completa libertad de cada individuo frente al
Estado, declaración de los derechos del hombre, soberanía popular. En nombre de
la libertad de los ciudadanos el Estado no interviene en los problemas de la
sociedad, y se producen gravísimas injusticias. Aunque la burguesía ha
realizado una revolución política contra la antigua aristocracia, hay en ésta
época una profunda depresión social: la revolución industrial ha producido
concentración de capital y la aparición de una legión de obreros que trabajan
en condiciones inhumanas, con míseros salarios y sin posibilidad de sindicalizarse.
El marxismo denuncia estas injusticias, como otras personas e
ideologías de la época, pero va más allá: más que remediar injusticias
concretas le interesa realizar la revolución total. Crítica a los otros
socialismos de la época, a los que llama “utópicos o reformistas”, proponiendo
por su parte un socialismo “científico”. Entra en pugna, con los movimientos
obreristas contemporáneos, rechazando el reformismo y también el anarquismo.
La crítica de los abusos capitalistas y de la miseria proletaria se
lleva a cabo dentro de una ideología totalizante y ambiciosa; se rechaza la
apropiación individual de las mercancías industriales, ya que su producción es
colectiva. Y se afirma que la inexorable concentración del capital lo lleva a
su propia ruina.
El ambiente intelectual es por aquel entonces positivista y
materialista: Augusto Comte reduce todas las ciencias a la ciencia experimental
que permitirá un progreso irreversible para la humanidad, Charles Darwin y
Hubert Spencer afirmarán el origen evolucionista, a partir de la materia, del
hombre y aun de toda la realidad.
Es notable la influencia en el marxismo de varias construcciones
filosóficas anticristianas: de Strauss (la religión es un mito), de Bauer (la
religión es “la desgracia del mundo”), de Feuerbach (la religión es una
creación del hombre). Destaca especialmente el influjo de Hegel, quien realizó
una construcción idealista de vastas proporciones; habla de un Absoluto, de
apariencia religiosa, pero sin dogma, moral, culto ni iglesia. Toda la realidad
es para él un movimiento único y total de la Razón (creaciones culturales de la
humanidad), al término del cual se encuentra el Espíritu Absoluto. Ese
movimiento se lleva a cabo a golpe de contradicciones (dialéctica) y tiene tres
fases que se van repitiendo constantemente: tesis, antítesis y síntesis. Toda
la realidad sería un producto de esa Razón supraindividual, que estaría dotada
de un dinamismo propio y no recibido de nadie.
Feuerbach, Bauer y Strauss critican a Hegel con ideas radica1es
materialistas y ateas. Constituyen la llamada “izquierda hegeliana”. Pero más
radical será todavía el pensamiento de Karl Marx: hay que tener en mente la
actividad sensorial y el trabajo humano (transformación humana de la
naturaleza). La dialéctica se lleva a cabo en la materia, no en un pretendido
Espíritu Absoluto. Hegel se queda en la construcción intelectual y teórica. Hay
que ir al terreno práctico; de la historia, de la sociedad. Y advertir las
alienaciones que rebajan al hombre. Marx dirá: “los filósofos han estudiado la
realidad, nosotros queremos cambiarla”. E impulsará una dialéctica real, una praxis
que transforma la sociedad y la historia. Todo ello a partir de una crítica de
la situación socio-económica del momento.
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